Iker López Consuegra arquitectura
Pintura de tipo Americano. Clement Greenberg. Publicado en Partisan Review, 1955. Críticos Uhhhooohhh ohhh “tuyo es el espacio en el papel”(1) El aislamiento de las convenciones, su detección y su posterior ataque, hacen que el arte, sea cual sea, se libere y siga evolucionando. Totalmente de acuerdo. Para superar algo, hay que identificarlo, conocerlo y aprender a trascenderlo. Pero, ¿bajo qué criterio…?. Es decir, ¿cómo se puede concluir qué se ha evolucionado, que se ha pasado a una nueva fase, que se ha constituido un nuevo movimiento? He querido que el título de mi comentario haga mención a una canción de la Polla Records porque creo que tiene mucho que ver con una idea que se desprende del artículo. Una idea que me ha llamado poderosamente la atención y que me ha hecho reflexionar. En la canción se pone el acento en el poder de los críticos, pero en el poder de aquellos que no son más que simples reaccionarios, sin criterio ni intuición alguna. Leyendo el texto de Greenberg, nos queda clara su postura sobre el expresionismo abstracto, el valor que él da a este movimiento sobre los recelos de muchos. Asegura que los artistas norteamericanos de esa época son tremendamente valiosos, la única corriente veraz tras el cubismo. Destaca que han superado la convención, que desechan el contraste del valor, que dejan de lado la profundidad para centrarse en el soporte, que tienen técnica y disciplina... Y lo expone frente a posibles críticas de "chovinismo". Leyendo sus opiniones, nos damos cuenta de lo razonable que es hoy en día su exposición, de la razón que tenía, de lo que acabaría significando el "arte abstracto norteamericano". Pero por aquel entonces, en los años 50, sus reflexiones eran arriesgadas, tomadas como un halo de locura. ¿Qué ha cambiado en estos 60 años?, ¿o es sólo la crítica la que ha cambiado? La crítica, como el arte a la tradición, no debería buscar un puro efecto revolucionario, si no despejar el camino a la evolución. La crítica por la crítica, dudo que tenga valor alguno. La crítica (como el arte) ha de servir para mantener la vitalidad y el nivel con sus “ataques” a la tradición. Greenberg es capaz de identificar un arte de gran calidad, un arte puramente norteamericano, con algunos grandes artistas con disciplina severa como para estar a la altura de otras grandes épocas artísticas. Descubre un potencial que no se había visto desde el cubismo, un arte con identidad propia y gran proyección a futuro arriesgándose a ser acusado de regionalista y favoritista por los críticos de la época. Cree abiertamente que los EEUU y su nueva generación de artistas pueden competir al más alto nivel sin ningún tipo de complejo. Siguiendo una corazonada y demostrando ser un espectador audaz. Pero, sin embargo, la tendencia general era de escepticismo. Se llegó a comparar, incluso a sobrevalorar, el pálido equivalente francés del expresionismo abstracto con el propio expresionismo abstracto americano. Algo con muy poco acierto aun teniendo ambas una gran materialización. Pero la perspectiva del tiempo ha ido poniendo cada cosa en su sitio. ¿Significa entonces que no podemos fiarnos de la crítica?, ¿cómo identificar a un buen crítico de uno osado?, ¿cómo saber que una tendencia, una valoración, son acertadas? La perspectiva del tiempo frena la intuición y una crítica errónea puede retrasar la consolidación de nuevos tipos de artes y tendencias como la que podría ser a día de hoy el arte urbano o el comic. Ergo, la crítica también puede impedir la evolución del arte. ¿Entonces a qué agarrarnos? Nadie es profeta en su tierra, el mismo Greenberg tiene la esperanza de que se reconociese algún día, fuera de las fronteras de los EEUU, el expresionismo abstracto con el fin de que se empiece a tomar en serio este nuevo arte dentro de sus propias fronteras. Un arte americano, con su propia identidad, su propia técnica y sus propios artistas. Este texto está escrito a mediados de los años cincuenta y, como decía, el tiempo le ha dado la razón a Greenberg. El expresionismo abstracto está considerado hoy en día como una verdadera revolución artística comparable al Cubismo (2), una expresión artística de primer orden, cotizada y admirada en todo el mundo, sin que nadie ponga en duda la calidad artística de la misma. Probablemente, exceptuando el rock&roll, la corriente artística más importante que ha salido de los EEUU. Y éste es uno de los factores del artículo que más han llamado mi atención. Éste es un claro ejemplo de la crítica revolucionaria que no es capaz de distinguir durante años el nacimiento de un estilo nacional. Greenberg demuestra que la crítica norteamericana seguía siendo provinciana, con complejos y que tenía que esperar a que los reconocimientos llegasen desde fuera para descubrir que tenían en casa el foco mundial del arte de esa época. Algo que creo muy actual y que podría ser extrapolable a cualquier etapa de la historia, incluso la de este mismo siglo, y que me obliga a cuestionarme el valor de la crítica, o más bien la confianza que tiene en sí misma. La posibilidad de la existencia de una crítica sin sustancia es altamente peligrosa. La necesidad de una crítica sustanciada es altamente necesaria para la evolución misma del arte. Como ejemplo podríamos mirar a la revista francesa “Cahiers du cinema” (de mediados de los 50), fundamental para entender el cine como arte, como ejemplo de crítica con personalidad, critica instructiva y de gran criterio. Una revista en la que personalidades muy formadas (François Truffaut, Jacques Rivette, Jean-Luc Godard…) eran capaces de explicar el cine en un lenguaje llano, de lo general a lo particular. Considero que el artículo de Greenberg, en cierto modo, tiene también esa intención. Explicar a los artistas del expresionismo abstracto, su técnica y su obra, de una forma clarificadora para poder entender esta corriente como un nuevo y valioso arte. Casi tan importante como saber crear y saber trascender y hacer evolucionar el arte, es tener el conocimiento suficiente para identificarlo y transmitirlo al público. Si no sabemos ver, difícilmente saldremos de las sombras de la cueva. (1) Canción de la Polla Records publicada en su álbum “Salve” en 1984. (2) Ibid pág 27 Año: 2014 inicio bio colaboraciones publicaciones contacto
madrid 2015/16
Pintura de tipo Americano. Clement Greenberg. Publicado en Partisan Review, 1955. Críticos Uhhhooohhh ohhh “tuyo es el espacio en el papel”(1) El aislamiento de las convenciones, su detección y su posterior ataque, hacen que el arte, sea cual sea, se libere y siga evolucionando. Totalmente de acuerdo. Para superar algo, hay que identificarlo, conocerlo y aprender a trascenderlo. Pero, ¿bajo qué criterio…?. Es decir, ¿cómo se puede concluir qué se ha evolucionado, que se ha pasado a una nueva fase, que se ha constituido un nuevo movimiento? He querido que el título de mi comentario haga mención a una canción de la Polla Records porque creo que tiene mucho que ver con una idea que se desprende del artículo. Una idea que me ha llamado poderosamente la atención y que me ha hecho reflexionar. En la canción se pone el acento en el poder de los críticos, pero en el poder de aquellos que no son más que simples reaccionarios, sin criterio ni intuición alguna. Leyendo el texto de Greenberg, nos queda clara su postura sobre el expresionismo abstracto, el valor que él da a este movimiento sobre los recelos de muchos. Asegura que los artistas norteamericanos de esa época son tremendamente valiosos, la única corriente veraz tras el cubismo. Destaca que han superado la convención, que desechan el contraste del valor, que dejan de lado la profundidad para centrarse en el soporte, que tienen técnica y disciplina... Y lo expone frente a posibles críticas de "chovinismo". Leyendo sus opiniones, nos damos cuenta de lo razonable que es hoy en día su exposición, de la razón que tenía, de lo que acabaría significando el "arte abstracto norteamericano". Pero por aquel entonces, en los años 50, sus reflexiones eran arriesgadas, tomadas como un halo de locura. ¿Qué ha cambiado en estos 60 años?, ¿o es sólo la crítica la que ha cambiado? La crítica, como el arte a la tradición, no debería buscar un puro efecto revolucionario, si no despejar el camino a la evolución. La crítica por la crítica, dudo que tenga valor alguno. La crítica (como el arte) ha de servir para mantener la vitalidad y el nivel con sus “ataques” a la tradición. Greenberg es capaz de identificar un arte de gran calidad, un arte puramente norteamericano, con algunos grandes artistas con disciplina severa como para estar a la altura de otras grandes épocas artísticas. Descubre un potencial que no se había visto desde el cubismo, un arte con identidad propia y gran proyección a futuro arriesgándose a ser acusado de regionalista y favoritista por los críticos de la época. Cree abiertamente que los EEUU y su nueva generación de artistas pueden competir al más alto nivel sin ningún tipo de complejo. Siguiendo una corazonada y demostrando ser un espectador audaz. Pero, sin embargo, la tendencia general era de escepticismo. Se llegó a comparar, incluso a sobrevalorar, el pálido equivalente francés del expresionismo abstracto con el propio expresionismo abstracto americano. Algo con muy poco acierto aun teniendo ambas una gran materialización. Pero la perspectiva del tiempo ha ido poniendo cada cosa en su sitio. ¿Significa entonces que no podemos fiarnos de la crítica?, ¿cómo identificar a un buen crítico de uno osado?, ¿cómo saber que una tendencia, una valoración, son acertadas? La perspectiva del tiempo frena la intuición y una crítica errónea puede retrasar la consolidación de nuevos tipos de artes y tendencias como la que podría ser a día de hoy el arte urbano o el comic. Ergo, la crítica también puede impedir la evolución del arte. ¿Entonces a qué agarrarnos? Nadie es profeta en su tierra, el mismo Greenberg tiene la esperanza de que se reconociese algún día, fuera de las fronteras de los EEUU, el expresionismo abstracto con el fin de que se empiece a tomar en serio este nuevo arte dentro de sus propias fronteras. Un arte americano, con su propia identidad, su propia técnica y sus propios artistas. Este texto está escrito a mediados de los años cincuenta y, como decía, el tiempo le ha dado la razón a Greenberg. El expresionismo abstracto está considerado hoy en día como una verdadera revolución artística comparable al Cubismo (2), una expresión artística de primer orden, cotizada y admirada en todo el mundo, sin que nadie ponga en duda la calidad artística de la misma. Probablemente, exceptuando el rock&roll, la corriente artística más importante que ha salido de los EEUU. Y éste es uno de los factores del artículo que más han llamado mi atención. Éste es un claro ejemplo de la crítica revolucionaria que no es capaz de distinguir durante años el nacimiento de un estilo nacional. Greenberg demuestra que la crítica norteamericana seguía siendo provinciana, con complejos y que tenía que esperar a que los reconocimientos llegasen desde fuera para descubrir que tenían en casa el foco mundial del arte de esa época. Algo que creo muy actual y que podría ser extrapolable a cualquier etapa de la historia, incluso la de este mismo siglo, y que me obliga a cuestionarme el valor de la crítica, o más bien la confianza que tiene en sí misma. La posibilidad de la existencia de una crítica sin sustancia es altamente peligrosa. La necesidad de una crítica sustanciada es altamente necesaria para la evolución misma del arte. Como ejemplo podríamos mirar a la revista francesa “Cahiers du cinema” (de mediados de los 50), fundamental para entender el cine como arte, como ejemplo de crítica con personalidad, critica instructiva y de gran criterio. Una revista en la que personalidades muy formadas (François Truffaut, Jacques Rivette, Jean-Luc Godard…) eran capaces de explicar el cine en un lenguaje llano, de lo general a lo particular. Considero que el artículo de Greenberg, en cierto modo, tiene también esa intención. Explicar a los artistas del expresionismo abstracto, su técnica y su obra, de una forma clarificadora para poder entender esta corriente como un nuevo y valioso arte. Casi tan importante como saber crear y saber trascender y hacer evolucionar el arte, es tener el conocimiento suficiente para identificarlo y transmitirlo al público. Si no sabemos ver, difícilmente saldremos de las sombras de la cueva. (1) Canción de la Polla Records publicada en su álbum “Salve” en 1984. (2) Ibid pág 27 Año: 2014
madrid 2015/16
Pintura de tipo Americano. Clement Greenberg. Publicado en Partisan Review, 1955. Críticos Uhhhooohhh ohhh “tuyo es el espacio en el papel”(1) El aislamiento de las convenciones, su detección y su posterior ataque, hacen que el arte, sea cual sea, se libere y siga evolucionando. Totalmente de acuerdo. Para superar algo, hay que identificarlo, conocerlo y aprender a trascenderlo. Pero, ¿bajo qué criterio…?. Es decir, ¿cómo se puede concluir qué se ha evolucionado, que se ha pasado a una nueva fase, que se ha constituido un nuevo movimiento? He querido que el título de mi comentario haga mención a una canción de la Polla Records porque creo que tiene mucho que ver con una idea que se desprende del artículo. Una idea que me ha llamado poderosamente la atención y que me ha hecho reflexionar. En la canción se pone el acento en el poder de los críticos, pero en el poder de aquellos que no son más que simples reaccionarios, sin criterio ni intuición alguna. Leyendo el texto de Greenberg, nos queda clara su postura sobre el expresionismo abstracto, el valor que él da a este movimiento sobre los recelos de muchos. Asegura que los artistas norteamericanos de esa época son tremendamente valiosos, la única corriente veraz tras el cubismo. Destaca que han superado la convención, que desechan el contraste del valor, que dejan de lado la profundidad para centrarse en el soporte, que tienen técnica y disciplina... Y lo expone frente a posibles críticas de "chovinismo". Leyendo sus opiniones, nos damos cuenta de lo razonable que es hoy en día su exposición, de la razón que tenía, de lo que acabaría significando el "arte abstracto norteamericano". Pero por aquel entonces, en los años 50, sus reflexiones eran arriesgadas, tomadas como un halo de locura. ¿Qué ha cambiado en estos 60 años?, ¿o es sólo la crítica la que ha cambiado? La crítica, como el arte a la tradición, no debería buscar un puro efecto revolucionario, si no despejar el camino a la evolución. La crítica por la crítica, dudo que tenga valor alguno. La crítica (como el arte) ha de servir para mantener la vitalidad y el nivel con sus “ataques” a la tradición. Greenberg es capaz de identificar un arte de gran calidad, un arte puramente norteamericano, con algunos grandes artistas con disciplina severa como para estar a la altura de otras grandes épocas artísticas. Descubre un potencial que no se había visto desde el cubismo, un arte con identidad propia y gran proyección a futuro arriesgándose a ser acusado de regionalista y favoritista por los críticos de la época. Cree abiertamente que los EEUU y su nueva generación de artistas pueden competir al más alto nivel sin ningún tipo de complejo. Siguiendo una corazonada y demostrando ser un espectador audaz. Pero, sin embargo, la tendencia general era de escepticismo. Se llegó a comparar, incluso a sobrevalorar, el pálido equivalente francés del expresionismo abstracto con el propio expresionismo abstracto americano. Algo con muy poco acierto aun teniendo ambas una gran materialización. Pero la perspectiva del tiempo ha ido poniendo cada cosa en su sitio. ¿Significa entonces que no podemos fiarnos de la crítica?, ¿cómo identificar a un buen crítico de uno osado?, ¿cómo saber que una tendencia, una valoración, son acertadas? La perspectiva del tiempo frena la intuición y una crítica errónea puede retrasar la consolidación de nuevos tipos de artes y tendencias como la que podría ser a día de hoy el arte urbano o el comic. Ergo, la crítica también puede impedir la evolución del arte. ¿Entonces a qué agarrarnos? Nadie es profeta en su tierra, el mismo Greenberg tiene la esperanza de que se reconociese algún día, fuera de las fronteras de los EEUU, el expresionismo abstracto con el fin de que se empiece a tomar en serio este nuevo arte dentro de sus propias fronteras. Un arte americano, con su propia identidad, su propia técnica y sus propios artistas. Este texto está escrito a mediados de los años cincuenta y, como decía, el tiempo le ha dado la razón a Greenberg. El expresionismo abstracto está considerado hoy en día como una verdadera revolución artística comparable al Cubismo (2), una expresión artística de primer orden, cotizada y admirada en todo el mundo, sin que nadie ponga en duda la calidad artística de la misma. Probablemente, exceptuando el rock&roll, la corriente artística más importante que ha salido de los EEUU. Y éste es uno de los factores del artículo que más han llamado mi atención. Éste es un claro ejemplo de la crítica revolucionaria que no es capaz de distinguir durante años el nacimiento de un estilo nacional. Greenberg demuestra que la crítica norteamericana seguía siendo provinciana, con complejos y que tenía que esperar a que los reconocimientos llegasen desde fuera para descubrir que tenían en casa el foco mundial del arte de esa época. Algo que creo muy actual y que podría ser extrapolable a cualquier etapa de la historia, incluso la de este mismo siglo, y que me obliga a cuestionarme el valor de la crítica, o más bien la confianza que tiene en sí misma. La posibilidad de la existencia de una crítica sin sustancia es altamente peligrosa. La necesidad de una crítica sustanciada es altamente necesaria para la evolución misma del arte. Como ejemplo podríamos mirar a la revista francesa “Cahiers du cinema” (de mediados de los 50), fundamental para entender el cine como arte, como ejemplo de crítica con personalidad, critica instructiva y de gran criterio. Una revista en la que personalidades muy formadas (François Truffaut, Jacques Rivette, Jean-Luc Godard…) eran capaces de explicar el cine en un lenguaje llano, de lo general a lo particular. Considero que el artículo de Greenberg, en cierto modo, tiene también esa intención. Explicar a los artistas del expresionismo abstracto, su técnica y su obra, de una forma clarificadora para poder entender esta corriente como un nuevo y valioso arte. Casi tan importante como saber crear y saber trascender y hacer evolucionar el arte, es tener el conocimiento suficiente para identificarlo y transmitirlo al público. Si no sabemos ver, difícilmente saldremos de las sombras de la cueva. (1) Canción de la Polla Records publicada en su álbum “Salve” en 1984. (2) Ibid pág 27 Año: 2014
madrid 2015/16
Pintura de tipo Americano. Clement Greenberg. Publicado en Partisan Review, 1955. Críticos Uhhhooohhh ohhh “tuyo es el espacio en el papel”(1) El aislamiento de las convenciones, su detección y su posterior ataque, hacen que el arte, sea cual sea, se libere y siga evolucionando. Totalmente de acuerdo. Para superar algo, hay que identificarlo, conocerlo y aprender a trascenderlo. Pero, ¿bajo qué criterio…?. Es decir, ¿cómo se puede concluir qué se ha evolucionado, que se ha pasado a una nueva fase, que se ha constituido un nuevo movimiento? He querido que el título de mi comentario haga mención a una canción de la Polla Records porque creo que tiene mucho que ver con una idea que se desprende del artículo. Una idea que me ha llamado poderosamente la atención y que me ha hecho reflexionar. En la canción se pone el acento en el poder de los críticos, pero en el poder de aquellos que no son más que simples reaccionarios, sin criterio ni intuición alguna. Leyendo el texto de Greenberg, nos queda clara su postura sobre el expresionismo abstracto, el valor que él da a este movimiento sobre los recelos de muchos. Asegura que los artistas norteamericanos de esa época son tremendamente valiosos, la única corriente veraz tras el cubismo. Destaca que han superado la convención, que desechan el contraste del valor, que dejan de lado la profundidad para centrarse en el soporte, que tienen técnica y disciplina... Y lo expone frente a posibles críticas de "chovinismo". Leyendo sus opiniones, nos damos cuenta de lo razonable que es hoy en día su exposición, de la razón que tenía, de lo que acabaría significando el "arte abstracto norteamericano". Pero por aquel entonces, en los años 50, sus reflexiones eran arriesgadas, tomadas como un halo de locura. ¿Qué ha cambiado en estos 60 años?, ¿o es sólo la crítica la que ha cambiado? La crítica, como el arte a la tradición, no debería buscar un puro efecto revolucionario, si no despejar el camino a la evolución. La crítica por la crítica, dudo que tenga valor alguno. La crítica (como el arte) ha de servir para mantener la vitalidad y el nivel con sus “ataques” a la tradición. Greenberg es capaz de identificar un arte de gran calidad, un arte puramente norteamericano, con algunos grandes artistas con disciplina severa como para estar a la altura de otras grandes épocas artísticas. Descubre un potencial que no se había visto desde el cubismo, un arte con identidad propia y gran proyección a futuro arriesgándose a ser acusado de regionalista y favoritista por los críticos de la época. Cree abiertamente que los EEUU y su nueva generación de artistas pueden competir al más alto nivel sin ningún tipo de complejo. Siguiendo una corazonada y demostrando ser un espectador audaz. Pero, sin embargo, la tendencia general era de escepticismo. Se llegó a comparar, incluso a sobrevalorar, el pálido equivalente francés del expresionismo abstracto con el propio expresionismo abstracto americano. Algo con muy poco acierto aun teniendo ambas una gran materialización. Pero la perspectiva del tiempo ha ido poniendo cada cosa en su sitio. ¿Significa entonces que no podemos fiarnos de la crítica?, ¿cómo identificar a un buen crítico de uno osado?, ¿cómo saber que una tendencia, una valoración, son acertadas? La perspectiva del tiempo frena la intuición y una crítica errónea puede retrasar la consolidación de nuevos tipos de artes y tendencias como la que podría ser a día de hoy el arte urbano o el comic. Ergo, la crítica también puede impedir la evolución del arte. ¿Entonces a qué agarrarnos? Nadie es profeta en su tierra, el mismo Greenberg tiene la esperanza de que se reconociese algún día, fuera de las fronteras de los EEUU, el expresionismo abstracto con el fin de que se empiece a tomar en serio este nuevo arte dentro de sus propias fronteras. Un arte americano, con su propia identidad, su propia técnica y sus propios artistas. Este texto está escrito a mediados de los años cincuenta y, como decía, el tiempo le ha dado la razón a Greenberg. El expresionismo abstracto está considerado hoy en día como una verdadera revolución artística comparable al Cubismo (2), una expresión artística de primer orden, cotizada y admirada en todo el mundo, sin que nadie ponga en duda la calidad artística de la misma. Probablemente, exceptuando el rock&roll, la corriente artística más importante que ha salido de los EEUU. Y éste es uno de los factores del artículo que más han llamado mi atención. Éste es un claro ejemplo de la crítica revolucionaria que no es capaz de distinguir durante años el nacimiento de un estilo nacional. Greenberg demuestra que la crítica norteamericana seguía siendo provinciana, con complejos y que tenía que esperar a que los reconocimientos llegasen desde fuera para descubrir que tenían en casa el foco mundial del arte de esa época. Algo que creo muy actual y que podría ser extrapolable a cualquier etapa de la historia, incluso la de este mismo siglo, y que me obliga a cuestionarme el valor de la crítica, o más bien la confianza que tiene en sí misma. La posibilidad de la existencia de una crítica sin sustancia es altamente peligrosa. La necesidad de una crítica sustanciada es altamente necesaria para la evolución misma del arte. Como ejemplo podríamos mirar a la revista francesa “Cahiers du cinema” (de mediados de los 50), fundamental para entender el cine como arte, como ejemplo de crítica con personalidad, critica instructiva y de gran criterio. Una revista en la que personalidades muy formadas (François Truffaut, Jacques Rivette, Jean-Luc Godard…) eran capaces de explicar el cine en un lenguaje llano, de lo general a lo particular. Considero que el artículo de Greenberg, en cierto modo, tiene también esa intención. Explicar a los artistas del expresionismo abstracto, su técnica y su obra, de una forma clarificadora para poder entender esta corriente como un nuevo y valioso arte. Casi tan importante como saber crear y saber trascender y hacer evolucionar el arte, es tener el conocimiento suficiente para identificarlo y transmitirlo al público. Si no sabemos ver, difícilmente saldremos de las sombras de la cueva. (1) Canción de la Polla Records publicada en su álbum “Salve” en 1984. (2) Ibid pág 27 Año: 2014
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