Iker López Consuegra arquitectura
Los pintores de acción americanos Harold Rosenberg. 1952 El crítico neoyorquino Harold Rosenberg en su artículo “Los pintores de acción americanos” publicado en Art News en diciembre del `52 pone en evidencia el tratamiento de nuevo arte americano como tal. Pero creo importante focalizar algunos detalles que se muestran en el artículo, detalles que sirven a su vez para caracterizar y entender este tipo de arte. Rosenberg pone el acento en la importancia que tiene el formato del lienzo en la nueva pintura los EEUU, por consiguiente expresionismo abstracto, pone en relieve una nueva tendencia del arte norteamericano en la que el lienzo pasa de expresar o reproducir, a ser una acción plasmada en la tela. Aunque a su vez, aprovecha este nuevo tratamiento del soporte para clasificarlo como “evento” en lugar de pintura. Una pintura que trata una nueva representación artística en la que la figura del artista, mejor dicho, su vida y sus experiencias son ahora fundamentales e imposibles de disociar de su arte para entenderlo. Una pintura que se puede medir en minutos en los que la acción se ha desarrollado, quedando todo ello impregnado en un lienzo. Una pintura en la que el arte y la vida se fusionan para ser uno hasta llegar al punto de suprimir cualquier distinción entre arte y vida. Esto nos pone en valor el cuadro como un trozo del mismo artista se tratase, el artista es el cuadro y el cuadro es el artista, y su absoluta indiferencia al hecho de la producción del objeto, en lugar de la experiencia de pintarlo, causó extrañeza y falta de comprensión en algunos críticos, que condenados a no entenderlo, seguían evaluando el arte en términos de escuelas, estilos, formas como si al artista le importase producir un objeto en lugar de vivir el lienzo. Rosenberg habla de la necesidad de la crítica en reconocer los supuestos inherentes al nuevo modo de creación de esta pintura, critica o cualquier espectador ahora tienen que aprender a cambiar su forma de mirar, ya no funcionan los cánones pasados, ahora importa la voluntad del artista, su concentración, su voluntad, la duración, el movimiento… Hay conceptos que han cambiado en el arte, conceptos que hay que saber diferenciar para entender el expresionismo abstracto, conceptos como lo “automático”, lo “espontaneo”, lo “evocado”… Ahora se necesita un espectador audaz y cultivado capaz de distinguir las cualidades específicas de cada artista. Rosenberg opina que para ser Arte Moderno, la obra no necesita ser ni arte ni moderno, ni siquiera ser una obra. Sin embargo reconoce que el A.M. es una revolución del gusto (más que del arte). La democratización artística, tratada como una mercancía de consumo, de masas, siendo el arte una respuesta a la demanda burguesa. El artículo dice una frase muy interesante que no debe ser pasada por alto ya que puede dar mucho que pensar “No puede explicarse una pintura de Mondrian a la gente que no sabe de Vermeer, pero puede explicarse fácilmente la importancia de admirar a Mondrian y de olvidar a Vermeer, siendo esta una actitud muy actual presente en los visitantes de cualquier museo de arte moderno a día de hoy. Como si alguien criticase qué es lo bueno y qué es lo malo. La crítica de la época como una casta que dirigía esta revolución con respuestas de un liderazgo social que enseña al pueblo qué y cómo tenía que mirar, como si de repente se hubiera convertido en una moda de masas, arte moderno simplemente por ser moderno. Publico con ciertas inquietudes artísticas pero que acepta las elecciones que hacen otros por el diciéndole y asimilando “la época de cosas raras”. Rosenberg habla de que el expresionismo abstracto necesita una audiencia genuina en lugar de un mercado, así como comprensión en lugar de publicidad. Se puede apreciar en ello la apremiante necesidad que tenía la sociedad americana después de la II Guerra Mundial de contar con un estilo propiamente norteamericano, un estilo nuevo que situase el foco mundial del arte en los EEUU. Hasta tal punto, que existió un importante programa de apoyo a la creación artística ( WPA. Works Progress Administration) de la que se aprovecharon muchos de los artistas del expresionismo abstracto y sus críticos. Dejando patente esa necesidad nacional de tener su propio estilo. Año: 2014 inicio bio colaboraciones publicaciones contacto
madrid 2015/16
Los pintores de acción americanos Harold Rosenberg. 1952 El crítico neoyorquino Harold Rosenberg en su artículo “Los pintores de acción americanos” publicado en Art News en diciembre del `52 pone en evidencia el tratamiento de nuevo arte americano como tal. Pero creo importante focalizar algunos detalles que se muestran en el artículo, detalles que sirven a su vez para caracterizar y entender este tipo de arte. Rosenberg pone el acento en la importancia que tiene el formato del lienzo en la nueva pintura los EEUU, por consiguiente expresionismo abstracto, pone en relieve una nueva tendencia del arte norteamericano en la que el lienzo pasa de expresar o reproducir, a ser una acción plasmada en la tela. Aunque a su vez, aprovecha este nuevo tratamiento del soporte para clasificarlo como “evento” en lugar de pintura. Una pintura que trata una nueva representación artística en la que la figura del artista, mejor dicho, su vida y sus experiencias son ahora fundamentales e imposibles de disociar de su arte para entenderlo. Una pintura que se puede medir en minutos en los que la acción se ha desarrollado, quedando todo ello impregnado en un lienzo. Una pintura en la que el arte y la vida se fusionan para ser uno hasta llegar al punto de suprimir cualquier distinción entre arte y vida. Esto nos pone en valor el cuadro como un trozo del mismo artista se tratase, el artista es el cuadro y el cuadro es el artista, y su absoluta indiferencia al hecho de la producción del objeto, en lugar de la experiencia de pintarlo, causó extrañeza y falta de comprensión en algunos críticos, que condenados a no entenderlo, seguían evaluando el arte en términos de escuelas, estilos, formas como si al artista le importase producir un objeto en lugar de vivir el lienzo. Rosenberg habla de la necesidad de la crítica en reconocer los supuestos inherentes al nuevo modo de creación de esta pintura, critica o cualquier espectador ahora tienen que aprender a cambiar su forma de mirar, ya no funcionan los cánones pasados, ahora importa la voluntad del artista, su concentración, su voluntad, la duración, el movimiento… Hay conceptos que han cambiado en el arte, conceptos que hay que saber diferenciar para entender el expresionismo abstracto, conceptos como lo “automático”, lo “espontaneo”, lo “evocado”… Ahora se necesita un espectador audaz y cultivado capaz de distinguir las cualidades específicas de cada artista. Rosenberg opina que para ser Arte Moderno, la obra no necesita ser ni arte ni moderno, ni siquiera ser una obra. Sin embargo reconoce que el A.M. es una revolución del gusto (más que del arte). La democratización artística, tratada como una mercancía de consumo, de masas, siendo el arte una respuesta a la demanda burguesa. El artículo dice una frase muy interesante que no debe ser pasada por alto ya que puede dar mucho que pensar “No puede explicarse una pintura de Mondrian a la gente que no sabe de Vermeer, pero puede explicarse fácilmente la importancia de admirar a Mondrian y de olvidar a Vermeer, siendo esta una actitud muy actual presente en los visitantes de cualquier museo de arte moderno a día de hoy. Como si alguien criticase qué es lo bueno y qué es lo malo. La crítica de la época como una casta que dirigía esta revolución con respuestas de un liderazgo social que enseña al pueblo qué y cómo tenía que mirar, como si de repente se hubiera convertido en una moda de masas, arte moderno simplemente por ser moderno. Publico con ciertas inquietudes artísticas pero que acepta las elecciones que hacen otros por el diciéndole y asimilando “la época de cosas raras”. Rosenberg habla de que el expresionismo abstracto necesita una audiencia genuina en lugar de un mercado, así como comprensión en lugar de publicidad. Se puede apreciar en ello la apremiante necesidad que tenía la sociedad americana después de la II Guerra Mundial de contar con un estilo propiamente norteamericano, un estilo nuevo que situase el foco mundial del arte en los EEUU. Hasta tal punto, que existió un importante programa de apoyo a la creación artística ( WPA. Works Progress Administration) de la que se aprovecharon muchos de los artistas del expresionismo abstracto y sus críticos. Dejando patente esa necesidad nacional de tener su propio estilo. Año: 2014
madrid 2015/16
Los pintores de acción americanos Harold Rosenberg. 1952 El crítico neoyorquino Harold Rosenberg en su artículo “Los pintores de acción americanos” publicado en Art News en diciembre del `52 pone en evidencia el tratamiento de nuevo arte americano como tal. Pero creo importante focalizar algunos detalles que se muestran en el artículo, detalles que sirven a su vez para caracterizar y entender este tipo de arte. Rosenberg pone el acento en la importancia que tiene el formato del lienzo en la nueva pintura los EEUU, por consiguiente expresionismo abstracto, pone en relieve una nueva tendencia del arte norteamericano en la que el lienzo pasa de expresar o reproducir, a ser una acción plasmada en la tela. Aunque a su vez, aprovecha este nuevo tratamiento del soporte para clasificarlo como “evento” en lugar de pintura. Una pintura que trata una nueva representación artística en la que la figura del artista, mejor dicho, su vida y sus experiencias son ahora fundamentales e imposibles de disociar de su arte para entenderlo. Una pintura que se puede medir en minutos en los que la acción se ha desarrollado, quedando todo ello impregnado en un lienzo. Una pintura en la que el arte y la vida se fusionan para ser uno hasta llegar al punto de suprimir cualquier distinción entre arte y vida. Esto nos pone en valor el cuadro como un trozo del mismo artista se tratase, el artista es el cuadro y el cuadro es el artista, y su absoluta indiferencia al hecho de la producción del objeto, en lugar de la experiencia de pintarlo, causó extrañeza y falta de comprensión en algunos críticos, que condenados a no entenderlo, seguían evaluando el arte en términos de escuelas, estilos, formas como si al artista le importase producir un objeto en lugar de vivir el lienzo. Rosenberg habla de la necesidad de la crítica en reconocer los supuestos inherentes al nuevo modo de creación de esta pintura, critica o cualquier espectador ahora tienen que aprender a cambiar su forma de mirar, ya no funcionan los cánones pasados, ahora importa la voluntad del artista, su concentración, su voluntad, la duración, el movimiento… Hay conceptos que han cambiado en el arte, conceptos que hay que saber diferenciar para entender el expresionismo abstracto, conceptos como lo “automático”, lo “espontaneo”, lo “evocado”… Ahora se necesita un espectador audaz y cultivado capaz de distinguir las cualidades específicas de cada artista. Rosenberg opina que para ser Arte Moderno, la obra no necesita ser ni arte ni moderno, ni siquiera ser una obra. Sin embargo reconoce que el A.M. es una revolución del gusto (más que del arte). La democratización artística, tratada como una mercancía de consumo, de masas, siendo el arte una respuesta a la demanda burguesa. El artículo dice una frase muy interesante que no debe ser pasada por alto ya que puede dar mucho que pensar “No puede explicarse una pintura de Mondrian a la gente que no sabe de Vermeer, pero puede explicarse fácilmente la importancia de admirar a Mondrian y de olvidar a Vermeer, siendo esta una actitud muy actual presente en los visitantes de cualquier museo de arte moderno a día de hoy. Como si alguien criticase qué es lo bueno y qué es lo malo. La crítica de la época como una casta que dirigía esta revolución con respuestas de un liderazgo social que enseña al pueblo qué y cómo tenía que mirar, como si de repente se hubiera convertido en una moda de masas, arte moderno simplemente por ser moderno. Publico con ciertas inquietudes artísticas pero que acepta las elecciones que hacen otros por el diciéndole y asimilando “la época de cosas raras”. Rosenberg habla de que el expresionismo abstracto necesita una audiencia genuina en lugar de un mercado, así como comprensión en lugar de publicidad. Se puede apreciar en ello la apremiante necesidad que tenía la sociedad americana después de la II Guerra Mundial de contar con un estilo propiamente norteamericano, un estilo nuevo que situase el foco mundial del arte en los EEUU. Hasta tal punto, que existió un importante programa de apoyo a la creación artística ( WPA. Works Progress Administration) de la que se aprovecharon muchos de los artistas del expresionismo abstracto y sus críticos. Dejando patente esa necesidad nacional de tener su propio estilo. Año: 2014
madrid 2015/16
Los pintores de acción americanos Harold Rosenberg. 1952 El crítico neoyorquino Harold Rosenberg en su artículo “Los pintores de acción americanos” publicado en Art News en diciembre del `52 pone en evidencia el tratamiento de nuevo arte americano como tal. Pero creo importante focalizar algunos detalles que se muestran en el artículo, detalles que sirven a su vez para caracterizar y entender este tipo de arte. Rosenberg pone el acento en la importancia que tiene el formato del lienzo en la nueva pintura los EEUU, por consiguiente expresionismo abstracto, pone en relieve una nueva tendencia del arte norteamericano en la que el lienzo pasa de expresar o reproducir, a ser una acción plasmada en la tela. Aunque a su vez, aprovecha este nuevo tratamiento del soporte para clasificarlo como “evento” en lugar de pintura. Una pintura que trata una nueva representación artística en la que la figura del artista, mejor dicho, su vida y sus experiencias son ahora fundamentales e imposibles de disociar de su arte para entenderlo. Una pintura que se puede medir en minutos en los que la acción se ha desarrollado, quedando todo ello impregnado en un lienzo. Una pintura en la que el arte y la vida se fusionan para ser uno hasta llegar al punto de suprimir cualquier distinción entre arte y vida. Esto nos pone en valor el cuadro como un trozo del mismo artista se tratase, el artista es el cuadro y el cuadro es el artista, y su absoluta indiferencia al hecho de la producción del objeto, en lugar de la experiencia de pintarlo, causó extrañeza y falta de comprensión en algunos críticos, que condenados a no entenderlo, seguían evaluando el arte en términos de escuelas, estilos, formas como si al artista le importase producir un objeto en lugar de vivir el lienzo. Rosenberg habla de la necesidad de la crítica en reconocer los supuestos inherentes al nuevo modo de creación de esta pintura, critica o cualquier espectador ahora tienen que aprender a cambiar su forma de mirar, ya no funcionan los cánones pasados, ahora importa la voluntad del artista, su concentración, su voluntad, la duración, el movimiento… Hay conceptos que han cambiado en el arte, conceptos que hay que saber diferenciar para entender el expresionismo abstracto, conceptos como lo “automático”, lo “espontaneo”, lo “evocado”… Ahora se necesita un espectador audaz y cultivado capaz de distinguir las cualidades específicas de cada artista. Rosenberg opina que para ser Arte Moderno, la obra no necesita ser ni arte ni moderno, ni siquiera ser una obra. Sin embargo reconoce que el A.M. es una revolución del gusto (más que del arte). La democratización artística, tratada como una mercancía de consumo, de masas, siendo el arte una respuesta a la demanda burguesa. El artículo dice una frase muy interesante que no debe ser pasada por alto ya que puede dar mucho que pensar “No puede explicarse una pintura de Mondrian a la gente que no sabe de Vermeer, pero puede explicarse fácilmente la importancia de admirar a Mondrian y de olvidar a Vermeer, siendo esta una actitud muy actual presente en los visitantes de cualquier museo de arte moderno a día de hoy. Como si alguien criticase qué es lo bueno y qué es lo malo. La crítica de la época como una casta que dirigía esta revolución con respuestas de un liderazgo social que enseña al pueblo qué y cómo tenía que mirar, como si de repente se hubiera convertido en una moda de masas, arte moderno simplemente por ser moderno. Publico con ciertas inquietudes artísticas pero que acepta las elecciones que hacen otros por el diciéndole y asimilando “la época de cosas raras”. Rosenberg habla de que el expresionismo abstracto necesita una audiencia genuina en lugar de un mercado, así como comprensión en lugar de publicidad. Se puede apreciar en ello la apremiante necesidad que tenía la sociedad americana después de la II Guerra Mundial de contar con un estilo propiamente norteamericano, un estilo nuevo que situase el foco mundial del arte en los EEUU. Hasta tal punto, que existió un importante programa de apoyo a la creación artística ( WPA. Works Progress Administration) de la que se aprovecharon muchos de los artistas del expresionismo abstracto y sus críticos. Dejando patente esa necesidad nacional de tener su propio estilo. Año: 2014
Iker López Consuegra
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